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TORERÍA:
Su reaparición en 1981 impactó a
los aficionados más jóvenes por
el saber estar y su clasicismo impactante. |
El
14 de agosto falleció en Sevilla el gran Manolo
Vázquez.
Manolo Vázquez fue un torero de
gran calidad, tanto humana como en lo referido a lo
personalísimo de su toreo. Nunca firmó
un número elevado de actuaciones y por eso sus
temporadas no tuvieran altibajos; además su poderoso
oficio nunca dejaba indiferente a los tendidos. El público
se mostraba interesado en la torería de Manolo,
que, gracias a la seriedad y la robustez de su arte,
siempre logró mantenerse en los primeros puestos
en su profesión. Marcial lo definió como
«el torero puro, hondo y sin trucos. Con gracia
sevillana, pero no sólo eso. No es raro que le
pegaran fuerte los toros. Lo suyo ha sido cante jondo,
cante grande». Se retiró en 1968, si bien
en 1981 volvió a los ruedos y dos años
más tarde se despidió como matador en
activo.
La gracia y la ingravidez
Tomó la alternativa de manos de Pepe Luis Vázquez
en la plaza de Sevilla el 6 de octubre de 1951, con
un toro de la ganadería de Domingo Ortega. En
1953 realizó su primera campaña en América,
marchando a México y Perú. En México
obtuvo un gran triunfo a principios de 1954 y, posteriormente,
toreó también en Colombia. Los críticos
señalaron la gracia e ingravidez del toreo de
Manuel Vázquez, en la mejor línea de su
hermano Pepe Luis. En 2002 le concedieron la Medalla
de Oro de las Bellas Artes.
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