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MANO
A MANO. Julio Aparicio y Miguel Báez ‘Litri’
lograron entablar una increíble rivalidad
de novilleros. |
Manuel Rodríguez ‘Manolete’,
Paco Camino, Manolo Vázquez, Antonio Ordóñez
(en la imagenz o Julio Aparicio dejaron un gran
sello como novilleros. |
En
la historia de la tauromaquia abundan toreros que lograron
gran fama en su época novilleril.
En los últimos años del
siglo XIX y principios del XX tomaron relieve especial
las cuadrillas de niños toreros, algunos llegaron
a alcanzar mucha fama como la de los lagartijos chicos
y la de los gallos. En las primeras décadas del
siglo XX aparecieron dos novilleros que gozaron del
favor de los públicos, Fuentes y Minuto. Años
más tarde, metidos en la mitad del XX posiblemente
los más famosos fueron Julio Aparicio y Miguel
Báez ‘El Litri’, ambos venían
de familias toreras. Estos dos espadas llegaron a torear
casi el centenar de novilladas en los años 49
y 50, incluso en Madrid, se montaron novilladas por
San Isidro, sustituyendo a corridas de toros, tal era
la fama de los dos novilleros. Hubo un conato de rivalidad
por aquellos años entre el recientemente desaparecido,
Manolo Vázquez y Antonio Ordóñez,
pero duró poco tiempo. Luego vendría la
pareja formada por Pedro Martínez ‘Pedrés’
y Juan Montero, ambos de Albacete que recorrieron de
novilleros la geografía española. Corrían
los años 50 al 52.
Otra pareja de novilleros que disfrutaron del favor
del público fue la formada por José María
Manzanares y José Luis Galloso al final de la
década de los sesenta y principios del 70. Lo
del Capea y Julio Robles fue, más a nivel de
las tierras de Salamanca que en el resto de plazas.
‘Espartaco’ y ‘El Mangui’ funcionaron
un par de temporadas con notorio éxito. Después
vinieron la formada por Miguelito ‘Litri’
y Rafael Camino, que se hicieron millonarios de novilleros.
Más recientemente dos novilleros compitieron
con estilos diferentes por los ruedos españoles,
Jesulín de Ubrique y ‘Finito de Córdoba’
. Con anterioridad, hubo un trio de becerristas que
alcanzaron fama, los llamados príncipes del toreo:
Julián Maestro, José Cubero ‘Yiyo’
y Lucio Sandín, los tres de la Escuela de Madrid
que torearon muchas tardes junto, pero que pronto fueron
cada uno por su lado. Siguiendo la trayectoria de la
Escuela madrileña otros tres chavales tuvieron
predicamento entre los aficionados, los tres llegaron
a matadores de toros, pero sólo uno llegó
a ser figura del toreo. ‘El Fundi’, ‘El
Bote’ y ‘Joselito’, los dos primeros
siguen en la brecha y el último está retirado
ejerciendo de ganadero y mentor artístico de
César Jiménez, que de novillero se llevó
el ‘Zapato de Oro’.
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