Al
ganador del Zapato de Plata de 2004 se ha convertido
en uno de los novilleros punteros del escalafón
porque ha tomado la firme decisión de intentar
ser figura del toreo, tal y como demostró
en la pasada feria de San Isidro, en la que se
jugó la vida de verdad. Es un producto
de la Escuela Taurina de Albacete y se presentó
como becerrista hace tres años. Su debú
con los del castoreño se verificó
en Coria hace un año, tarde en la que cortó
una oreja. |