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| Las entrañas de Rioja | La cata centenaria

Finos y únicos

López de Heredia abre las puertas de su cementerio para degustar el gran clasicismo de Rioja

Cata en López de Heredia
La mesa de cata con los vinos de López de Heredia en el cementerio de la bodega. / FERNANDO DíAZ.

Textos: A. Gil/C. Somalo

Los muros de López de Heredia encierran 128 años de historia celosamente respetada aún hoy por los descendientes originales de Rafael López de Heredia, que adaptó a finales del siglo XIX el estilo francés de elaboración al vino de Rioja en el entonces pujante e industrial Haro.

López de Heredia es un pedazo vivo de historia. Pese a ser menospreciada por no caer en la tentación del mercantilismo, se ha convertido por derecho propio en una bodega única tanto en el cultivo del viñedo como en la elaboración, hasta el punto de que todo riojano aficionado al vino debería perder tal condición si no conoce esta bodega, emblema del barrio de La Estación de Haro.

La cata propuesta por María José López de Heredia sorprende a los propios catadores (y a sus sentidos), con 18 joyas históricas que por su peculiaridad (Viña Tondonia blanco y Tondonia y Bosconia tinto) la hacen irrepetible. Las añadas elegidas son las míticas 1964, 1968, 1970, 1973, 1976 y 1981. Grandes vinos, vivos a pesar de su edad y con una enorme cantidad de matices diferentes por el color (blancos y tintos) y por las pecualiaridades propias de los Tondonias y de los Bosconias. Una prueba de fuego para los catadores que, de hecho, tras cuatro horas, seguían rebuscando epítetos para definir las sensaciones de los vinos.

Por grupos
Únicamente por grupos se puede describir una cata como la de López de Heredia. Los blancos son vinos que un día hiceron grande a Rioja y que hoy sólo López de Heredia y Murrieta mantienen. Largas crianzas de entre ocho y diez años para un vino que algunos se han atrevido a criticar tras sacarlo de la nevera como si de un blanco del año se tratase. Juan Carlos Sancha es el primero en mostrarse abiertamente cómplice: «Siento vergüenza –explica– por no haber sabido capitalizar estos vinos por su originalidad y diferencia respecto a otros blancos de España y del mundo». «Es extraordinario –continúa– abrir una botella después de 40 años y encontrarte con esta enorme complejidad».

Interviene María José López de Heredia para aclarar que «la gente entiende el blanco como un vino menor, sin pensar en que puede tener una elaboración incluso más complicada». Marino Oliván, sumiller, cae también en la red de estos particularísímos vinos: «Las añadas que hemos catado componen una gama culinaria amplísima para maridar con distintos platos». «Son contundentes, sedosos y perfectamente válidos en muchas comidas que se piensan a priori que son de tintos; ojalá no los dejen de hacer nunca porque son prodigiosos para comer, y no sólo con pescados».

Vinos católicos
La cata no ha hecho más que comenzar y, entre tanta copa, uno alza la vista y puede leer en las paredes del cementerio de López de Heredia. «Para mesas de los reyes y altares de los dioses». Tras el intenso disfrute del blanco, los catadores están ya con los tintos. Fernando Martínez de Toda utiliza un símil muy acertado para definir el estilo de la casa: «Es un concepto de vino diferente al habitual; son vinos católicos, muy elegantes y delicados, que se contraponen con los protestantes que actualmente están tan en boga». «Es a grandes rasgos –explica– como el catalocismo de los vinos de Borgoña y el protestantismo de Burdeos». María José López de Heredia lamenta en este sentido el enfrentamiento que la crítica ha hecho entre el clasicismo y la modernidad: «Mi bisabuelo, mi abuelo y mi padre hacían estos vinos se les llamaba finos, mientras que los del resto de España, entonces, se conocían como vinos de pasto».

Interviene en el debate Juan Carlos Somalo para defender esta elaboración clásica: «Los vinos finos sólo se podían hacer en La Rioja y el resto de intentos no eran más que malas imitaciones». En las últimas décadas, con el apoyo de variedades foráneas, han resurgido zonas vitícolas españolas a la par que un patriotismo exagerado que ha castigado sin motivo a los grandes elaboradores clásicos».

Una finura que, ni mucho menos, significa simplicidad. Así lo pone de manifiesto Carlos Echapresto: «El estilo clásico es un rasgo diferencial de todos los vinos, pero, al mismo tiempo los 18 son diferentes entre sí, con una enorme complejidad y diversidad dentro de una línea común; de la potencia y elegancia del Tondonia nos encontramos también con la mayor fructuosidad e intensidad del Bosconia». Raúl Martínez apunta además «la amabilidad de los vinos, ideales para cualquier plato y permitiéndo disfrutar tanto del vino como de la comida, algo que no ocurre con otros vinos que se hacen pensando exclusivamente en la cata».

La sorpresa
Faltaba aún una sorpresa para terminar, fuera del ‘programa oficial’: El Viña Tondonia de 1954 (vino de la boda Real de Don Juan Carlos y Doña Sofía) y el Bosconia de 1947, el mejor vino de la historia de la casa según Pedro López de Heredia. Especialmente este último sorprende a la mesa de expertos: «De capa media, alta», dice Raúl Martínez, pese a sus casi 60 años.
Por si quedaba alguna duda, son dos vinos que ha comprado en EEUU el gurú Robert Parker, supuestamente antitético a estas elaboraciones, y a quien la familia López de Heredia le pidió que no catara sus vinos.

Cata en López de Heredia
Añada 1964
Características del año: Cosecha calificada como «excelente». Considerada la «cosecha del siglo» en Rioja. Los vinos fueron excelentes y mantienen aún cierto carácter frutado, lo cual indica que una gran cosecha recuerda a la uva mucho tiempo y una mala es vieja muy pronto. Llóvió mucho al final del mes de agosto y septiembre fue bastante cálido. Rioja cosechó 135 millones de kilos de uva cuando la media para la década 1950-60 fue de 100 millones. Calidad y cantidad para la añada mítica de Rioja.

F Vinos catados: Viña Tondonia blanco, gran reserva; Viña Tondonia, tinto gran reserva; y Viña Bosconia, tinto gran reserva.
Cata en López de Heredia
1968
Características del año: Año muy bueno. En Rioja se cosecharon 98 millones de kilos de uva. En López de Heredia sólo se cosecharon 361.533 kilos. Fue corta en cantidad pero, como suele suceder en estos caso, excelente en calidad. El ciclo vegetativo fue de 210 días. Abril fue muy frío por lo que no hubo plagas ni enfermedades. El verano fue fresco y un poco de lluvia permitió una maduración lenta pero completa. Los vinos muestran un gran desarrollo en botella, con perfectas condiciones para envejecer.

F Vinos catados: Viña Tondonia blanco, gran reserva; Viña Tondonia, tinto gran reserva; y Viña Bosconia, tinto gran reserva.
Cata en López de Heredia
1970
Características del año: Calificada como «muy buena». Se considera una añada mítica, ya que todavía hoy se puede apreciar su estabilidad de color, desarrollo en nariz y complejidad en boca. Siempre los buenos años son aquellos en los que el vino envejece conservando su juventud y la añada 1970 fue una de esas que quedan en la memoria. Las añadas de 1971 y 1972 fueron muy difíciles lo que contribuyó a ensalzarla aún más. Hoy, todavía, pese a los tópicos rotos por las prácticas enológicas de esta firma, sigue siendo un mito.

F Vinos catados: Viña Tondonia blanco, gran reserva; Viña Tondonia, tinto gran reserva; y Viña Bosconia, tinto gran reserva.
Cata en López de Heredia
1973
Características del año: Un año calificado como «bueno» por el Consejo Regulador, pero que en Bodegas López de Heredia fue considerado como «muy bueno» después de realizar una rigurosa selección entre los viñedos. Algunos han considerado el Tondonia blanco de este año como el más original de todos, con ciertos olores a trufa y de un color más pálido. El Tondonia tinto y el Bosconia tienen un larguísimo recorrido y aseguran que todavía van a seguir mejorando más si cabe con el paso del tiempo.

F Vinos catados: Viña Tondonia blanco, gran reserva; Viña Tondonia tinto, gran reserva y Viña Bosconia tinto, gran reserva.
Cata en López de Heredia
1976
Características del año: Un año considerado como «bueno». No se llamó excelente, pero, sin embargo, Bodegas López Heredia optó por elaborar grandes reservas ya que, en muchas ocasiones, ocurre que la calidad genérica de Rioja difiere de la calidad particular de unas fincas concretas, como ocurrió en este caso. Las uvas entraron en bodega equilibradas y sanas, con los mejores parámetros. Al cabo de los años, la cosecha ha desarrollado un mayor equilibrio, lo que ha terminado confirmando los buenos augurios.

Vinos catados: Viña Tondonia blanco, gran reserva; Viña Tondonia, tinto gran reserva; y Viña Bosconia, tinto gran reserva.
Cata en López de Heredia
1981
Características del año: Fue calificado como «muy bueno». El tiempo fue muy propicio. Lo peor para la calidad fue la helada de primavera porque, entre otras cosas acortó el ciclo vegetativo. Nevó el 13 de mayo y se helaron los pequeños brotes. Aquello hizo esperar lo peor. Un otoño espléndido disipó los temores. Ni agua, ni frío. Tiempo recuperado. Finalmente, una cosecha de gran calidad, incluso excelente, aunque no fuera reconocida oficialmente. Años después, los especialistas reconocen que superó a la de 1982.

F Vinos catados: Viña Tondonia blanco, gran reserva; Viña Tondonia, tinto gran reserva; y Viña Bosconia, tinto gran reserva.

     DOS VISIONES
F. Martínez de Toda
F. MTNEZ. DE TODA
Catedrático de la UR.
«Son vinos católicos, frente a los protestantes actuales»
Juan Carlos Sancha
JUAN CARLOS SANCHA
Profesor de la UR.
«Siento vergüenza porque Rioja apenas ha conservado este tipo de vinos»
Juan Carlos Somalo
JUAN CARLOS SOMALO
Enólogo
«Los vinos finos sólo se hacían en Rioja; el resto eran malas imitaciones»
Marino Oliván
MARINO OLIVÁN
Sumiller
«Los vinos finos sólo se hacían en Rioja; el resto eran malas imitaciones»
Raúl Martínez
RAÚL MARTÍNEZ
Sumiller
«Su amabilidad y elegancia los hacen ideales para cualquier plato»
Carlos Echapresto
CARLOS ECHAPRESTO
Sumiller
«El estilo es clásico en todos ellos, pero los 18 son complejos y diferentes»