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| Mónica
Figuerola, directora general de Turismo del Gobierno
de La Rioja. / FERNANDO DÍAZ |
Textos: ENRIQUE ABIEGA
Veinticinco años trabajando en el apasionante
mundo de los vinos de calidad y sólo dos aprendiendo
a disfrutar del golf parece que me darían derecho
a tomar una cierta opinión del Rioja, en sus distintas
facetas de elaboración comercialización o
degustación y unos escasos conocimientos del mundo
del golf, y así es.
Pero en estos dos años he visto que para desarrollar
estas actividades, vino y golf, se necesita propiciar las
mismas actitudes: concentración, silencio, regularidad,
arte.... en un entorno similar: recursos naturales, cuidado
medioambiental, atractivo turístico... y para el
disfrute con la familia, amigos, clientes... y dentro de
una sana competencia.
Claro que no todo son rosas y la excesiva pasión
por el golf puede ser contraproducente a la hora de desarrollar
una carrera profesional. Es suficientemente conocido que
muchas empresas no quieren ejecutivos con handicap muy bajo
por cuanto que mantenerlo o mejorarlo implica tal dedicación
al golf que pudiera incitar a desatender las obligaciones
profesionales y no sería la primera vez que ocurre.
Dejemos las cuestiones personales y demos un vistazo al
mundo. Es notorio que aquellos países que han desarrollado
el binomio vino-golf se han visto arropados por el éxito.
Así los australianos que, tantos éxitos están
conquistando en los mercados por elaborar vinos modernos
y atractivos para los nuevos consumidores, venden con notable
éxito en EE.UU. vinos abanderados con la marca del
australiano Greg Norman, uno de los mejores golfistas de
todos los tiempos.
Existen también bodegas californianas que cuentan
con campos de golf y otros como los italianos de la Toscana
organizan grandes torneos internacionales para difundir
la mejor imagen de sus vinos entre los aficionados al golf.
En La Rioja soplan buenos vientos para que vino-golf se
convierta en una promoción de éxito.
Sin conocer concretamente si la situación actual
obedece a una planificación ó no, lo cierto
es que nos encontramos con el campo de Logroño de
titularidad municipal, todo un privilegio por su proximidad
a la ciudad y los de titularidad privada de La Rioja Alta
y Moncalvillo, de próxima apertura, además
de otros campos con proyectos avanzados. Ello nos llevaría
a encontrarnos en una situación de privilegio sobre
cualquier otra zona vinícola española y entre
las mejores del mundo.
Nuestras singulares bodegas, la gastronomía, museos,
paisajes naturales, monumentos y la tradicional hospitalidad
riojana encuentran ahora el complemento idóneo de
los campos de golf y una climatología propicia para
su práctica.
Y si lo tenemos todo, ¿ cómo lo hacemos funcionar?
Como siempre, la solución está en viajar y
ver qué hay zonas vinícolas en el mundo en
las que existe un centro que aglutina todas las posibles
actividades y en pocos minutos prepara al visitante un auténtico
menú a la carta: visita a bodegas, catas, alojamiento,
restaurantes, campos de golf, museos, espectáculos...
Ahí está el camino, en la coordinación
de todos nuestros potenciales en un solo punto para ofrecer
la mejor atención y servicio a los cada vez más
apasionados por vino y golf, cuyo poder adquisitivo, dicho
sea de paso, es superior a la media y es el prototipo de
cliente que todas las bodegas vamos buscando.
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