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Este nuevo concepto de turismo, o
mejor dicho de oferta para la ocupación del tiempo
libre, apareció no hace mucho tiempo y de forma brusca
en nuestra sociedad, como una derivación del llamado
‘turismo interior’ y también del denominado
‘turismo gastronómico’, que de forma
histórica siempre ha existido en La Rioja, así
como en otras zonas vitivinícolas de fama; especialmente
en los últimos decenios de una forma cada vez más
acusada, en un principio con visitantes procedentes de regiones
vecinas, y últimamente desde regiones más
alejadas, e incluso también de otros países.
Tanta importancia está alcanzando esta actividad
que, en la actualidad una parte importante de los ingresos
en el balance económico de nuestra comunidad depende
del turismo, desarrollándose de este modo un sector
hostelero y de servicios de cada vez mayor potencia, que
está dando respuesta a una demanda creciente en calidad
y cantidad. Sin menospreciar a otros sectores de La Rioja,
el vino y la gastronomía son el principal atractivo
que nuestra comunidad ofrece, debido sin duda alguna a la
gran calidad de productos alimentarios, especialmente los
vinos, ampliamente demostrada con una tradición y
proyección internacional más que centenaria.
En casi todos los ámbitos, la «marca Rioja»
se asocia casi siempre a un concepto de calidad, y este
es precisamente nuestro mejor activo.
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| Una
cata de vino de La Rioja. / E. DEL RÍO |
Una filosofía de la
vida
El ‘enoturismo’ no sólo es una forma
más o menos acertada de titular el turismo en una
zona vitivinícola como la nuestra, si no que también
es una filosofía o una forma de entender esta actividad,
y que para nuestras autoridades, por la razón económica
antes expuesta, debería estar en la prioridad de
sus actuaciones y presupuestos, como empieza a suceder de
forma tímida en los dos últimos años.
Hasta ahora, ha sido la iniciativa privada quien ha estado
desarrollando esta actividad, empezando por las bodegas,
con costosas inversiones en imagen fuera de su propia actividad
industrial, y siguiendo por el sector de hostelería
y servicios, con también numerosas inversiones hechas
para ofrecer servicios de gran calidad. Un buen ejemplo
de lo expuesto es el fantástico museo de la Fundación
Dinastía Vivanco en Briones, realizado mediante iniciativa
privada, y que cumple con las mejores expectativas que a
un museo vitivinícola se le puede pedir, siendo sin
duda el mejor museo temático que existe en el mundo,
y del que los riojanos nos podemos sentir muy orgullosos.
Recientemente la Consejería de Turismo ha adjudicado,
previo concurso público, a una empresa especializada,
la redacción de un Plan Estratégico del Turismo
del Vino de La Rioja, donde se recogen diversos aspectos
referente a la organización de la actividad enoturística
en La Rioja, con objeto de ordenar y canalizar los esfuerzos
que en este sentido se vienen realizando. Sin duda ninguna,
éste es un plan innovador y pionero para otras zonas
vitivinícolas de características similares
a las nuestras, donde el ocio y el vino pueden suponer un
importante atractivo turístico. Sin embargo, no sólo
basta con contemplar determinados aspectos referentes a
la organización y promoción de la actividad
enoturística en La Rioja, si no también éste
plan debería dotarse de un presupuesto económico
suficiente, con objeto de incentivar aquellas actividades
que se considere prioritarias, y que verdaderamente animen
a la iniciativa privada en su desarrollo. No sólo
hay que predicar, si no también dar trigo.
Gran calidad y nivel
Por último, un breve apunte sobre una curiosa e importante
actividad, que fuera de nuestras fronteras ahora se está
desarrollando dentro del ‘enoturismo’, y aparte
de las actividades que ahora se están ofertando:
la ‘enoterapia’ o ‘vinoterapia’.
Esta consiste en establecimientos con el concepto de una
especie de balnearios, donde el vino, la gastronomía,
las actividades lúdicas entorno al cultivo y la elaboración
del vino, y el empleo de otros subproductos vitivinícolas,
son los responsables de una nueva forma de ocupar el tiempo
libre de una manera saludable. Así el empleo de fármacos
naturales derivados de los antocianos contenidos en las
hojas de la vid rojas en otoño, con interesantísimas
propiedades clínicas para determinados problemas
de al circulación sanguínea, o los masajes
realizados con pulpa de uva, o mascarillas a base de lías
de vinos, u otros tantos tratamientos más derivados
de la vid, son algunas de las actividades que estos establecimientos
están ofreciendo.
Todo ello acompañado de una dieta equilibrada, que
bien elaborada ofrezca la gastronomía local, por
supuesto con el consumo moderado de buen vino, con sus interesantes
propiedades saludables, y por fin desarrollando otras actuaciones
al aire libre, completan una actividad específica
de gran calidad y elevado nivel económico, y donde
precisamente La Rioja puede ofrecer, como en pocas regiones
del mundo pudieran hacerlo. .
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