 |
| Familia
de judíos observantes procediendo a la bendición
de los alimentos, mientras el patriarca sostiene una
copa de vino en la mano. / L.R. |
Textos: C. Somalo
El vino ‘kosher’ es un vino ritualmente
apto para las exigencias de los religiosos judíos.
El mercado de los productos y alimentos ‘kosher’
sigue en plena expansión. Incluso va más allá
del ámbito estricto del consumo de los judíos
practicantes. Así que, aun no siendo una novedad
en nuestro país, casos como el de Bodegas Ramón
Bilbao, de Haro, con sus vinos ‘kosher’ elaborados
desde 2001, constituyen el primer paso del Rioja hacia mercados
singularísimos. Algunos lo intentaron antes. Quizás,
primero, sin mucha convicción y desconociendo de
antemano todas las exigencias que exige la tradición
judía del Kashrut y la certificación ‘kosher’.
Hace años estuvo a punto de hacerse en una cooperativa
de La Rioja Baja, pero no llegó a buen fin. Bodegas
Ramón Bilbao, sin embargo, asumió el reto
de elaborar un vino de Rioja apto para el consumo de los
observantes judíos, como se hacía ya en otras
zonas vitivinícolas de España.
¿Qué es un vino ‘kosher’? Las
leyes del Kashrut recogidas en la Torá y entregadas
a Moisés en el monte Sinaí establecían
tres cuestiones básicas para los alimentos: los que
se podían comer y los que no; los alimentos permitidos
que se pueden combinar entre sí y, por último,
como deben tratarse para que no pierdan su condición
de ‘kosher’. ¿Y en el caso del vino?
Rodolfo Bastida, gerente de Ramón Bilbao, deja claro
el precepto básico: «El proceso de elaboración,
en todas sus fases, señaló, lo llevan a cabo
judíos». La bodega selecciona las uvas en la
viña. Y el resto, todo los demás manipulados,
«todo lo que pueda estar en contacto con el vino,
lo lleva un equipo de tres personas experimentadas que son
judíos». Nunca jamás se podrán
mezclar con otros vinos de la bodega.
El proceso es rigurosísimo. Limpieza extrema de las
instalaciones. Recogida de la uva. Proceso de fermentación
y sellado de los depósitos. Observancia estricta
de la fiesta del Sabat (paralizada toda la intervención
del hombre, actúan los mecanismos automáticos)...
Y siempre, en todos los procesos, la mano de un equipo habitual
judío llegado desde Burdeos y supervisado por un
rabino para realizar cualquier labor, desde las averías
a las trasiegas, embotellado y etiquetado. Así se
elabora el Ramón Cardoba, un vino de crianza y reserva
desde 2001.
El vino cumple la observancia de los judíos en todo
el proceso. Pero también la que conlleva la Denominación
de Origen Rioja. Las ventas se realizan para una empresa
americana con amplia experiencia en el sector. «Para
nosotros, asegura Rodolfo Bastida, ha supuesto un impacto
importante, por tener que asimilar idiomas y culturas distintas.
Y, además, ha sido muy positivo».
|