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| | Turismo | La
Rioja tiene un plan
Los
turistas del vino
En
el mundo existen cuatro millones de enoturistas, con un
gasto de 2.500 millones de euros al año. |
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Textos: Pablo G. Mancha
Los turistas del vino son aquellos viajeros que atribuyen
un valor muy especial al desplazamiento hacia los territorios
donde se produce el vino.Y no sólo quieren degustar
los caldos sino también conocer la historia de sus
viñedos y la cultura de su tierra y las gentes que
la habitan.
Un censo presentado en la última edición de
Vinitaly, en Italia, indicó que el mundo existen
cuatro millones de enoturistas ‘practicantes’
y dos millones ‘ocasionales’, que gastan 2.500
millones de euros al año para dar rienda suelta a
su pasión: es decir que cada 10 euros gastados en
una bodega generan al menos 50 euros de otros gastos turísticos
en la región que visitan.
Un estudio de la consultora Deloitte revela que el gasto
medio de un enoturista en España no alcanza los 10
euros al día y que la estancia media de este tipo
de turismo en las zonas vitivinícolas en nuestro
país es inferior a los dos días. Estas pobres
cifras contrastan con los datos de otros países con
mucho menor tradición vitivinícola, como es
Alemania, donde los enoturistas tienen un gasto medio de
80 euros y una estancia media de seis días. El mismo
estudio revela que, a pesar de las diferencias que existen
entre la calidad de los vinos alemanes y los españoles,
así como del número de bodegas, en España
tan sólo entre el 5 y el 10% de las bodegas pueden
ser visitadas, frente al 60% de las bodegas visitables en
Alemania.
El bajo nivel del enoturismo en España también
es comparable con otras regiones europeas. Así, según
los datos de Deloitte, las regiones francesas de Alsacia
y Borgoña cuentan con un gasto medio de 90 y 75 euros,
respectivamente; mientras que las estancias medias de los
turistas del vino son de cuatro y cinco días, respectivamente.
El escaso nivel del enoturismo español se ve también
perfectamente reflejado en cifras comparadas con países
como Australia de una escasa tradición vitivinícola.
El gasto medio del enoturista en las antípodas es
de 50 euros y la estancia media en las ciudades con atractivos
enoturísticos es de tres días.
Las nuevas tendencias del Enoturismo destacan que el modelo
es realizar mayor número de viajes a lo largo del
año pero con una intensidad y duración mayor.
Por ello, una de las claves para obtener éxito como
región enoturística es la diversificación
de la oferta y así atraer a nuevos segmentos de la
demanda.
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El profesional: se trata de
una persona experta en vinos y en la cultural del vino,
de 30 a 45 años de edad y está capacitado
para analizar con el bodeguero o el enólogo las virtudes
o defectos de un vino. Suele ser curioso e interesado en
cosas nuevas, y se muestra dispuesto a dedicar su tiempo
para descubrirlas y disfrutarlas.
El
neófito apasionado: Suele ser una persona de entre
25 y 35 años de edad, de buena posición socioeconómica,
que disfruta del vino y lo identifica como medio para establecer
amistades, socializarse, disfrutar de la comida y explorar
el territorio. Suele viajar rodeado de amigos, que pertenecen
a su perfil profesional.
El
narcisista: Suelen ser personas de buen posicionamiento
social y de entre 40 y 50 años de edad. Además,
están interesados en la cultura del vino por el status
social asociado y con la intención de poder presumir
de conocimientos en viticultura y así poder distinguirse.
Está satisfecho con un conocimiento de lo básico
e imprescindible para poder impresionar y siente una especial
atracción por las bodegas famosas y los vinos de
renombre. De hecho, el informe señala que son más
fáciles de impresionar que los perfiles anteriores.
El
bebedor: Este perfil atiende a una persona que está
entre los cincuenta y los sesenta años de edad y
visita la bodega en grupo los domingos como si se tratara
de un bar. Disfruta con el vino, pide más y también
compra a granel. |
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